Orden interno, imprescindible para seguir

Orden interno

Orden interno, imprescindible para seguir

Orden interno

 

¿Orden Interno? Claro que es importante, de temporada en temporada (para unas la temporada es de 3 meses, para otras de 3 años), plantearse una re-ordenación, una revisión de lo que quiero y de lo que realmente necesito para estar bien.

Cambios de objetos, ropa y enseres, incluso de casa… pero sobre todo, y para que estos anteriores sean más eficaces, de prioridades de vida.

¿Para qué? Y sobre todo… ¿Cómo?

La vida da muchas vueltas, esto es un clásico, pero nos metemos en rutinas y hábitos que muchas veces acaban perjudicándonos más que facilitándonos el día a día, el prosperar y el gozar de cada momento.

Hoy os invito a reflexionar acerca de todas esas batallas que, consciente o inconscientemente, habéis decidido librar cada día. Sí, las hemos elegido por alguna razón que seguramente hoy no recordemos o porque, simplemente, no existía razón que lo sustentara (es común hacer las cosas de cierta manera “porque toda la vida se ha hecho así” o “porque así lo hacía mi madre”).

Partiendo de que una “batalla” diaria es aquello que te hace sentir mal, te da pereza o te molesta, eso que no soportas que otro haga y no consigues cambiar… Ahora mismo puedes empezar tu reflexión y comprometerte a que, hacerte consciente de las tuyas, servirá para que hagas una ordenación o re-selección de las mismas.

Durante unos días ve anotando en un papel esas cosas que te sientan mal, que te provocan enfado o que te estresan. A veces estamos tan acostumbradas a convivir con ellas que nos cuesta reconocerlas, te doy alguna pista para “verlas” mejor, cuando te encuentres diciendo cosas como…

¿Otra vez?… ¡Ay Dios mío, esto no puede seguir así para siempre!”

Siempre estamos igual, ya estoy harta”

Se acabó. Hasta aquí hemos llegado, ni una vez más vuelvo a pasar por esto”

Jo, qué rollo. Qué poco me gusta tener que hacer esto siempre yo…”

Miedo me da decírselo sabiendo la que me monta cada vez que hay que…”

Uffff, qué pereza madre mía”

¿Te resultan familiares? Seguro que alguna te suena al verlas escritas aquí. Lo importante es que queden escritas en tu papel.

En mi lista hubo cosas como:

  • Andar a cien por hora para llegar a las extraescolares de mis hijos
  • Darle forma a las croquetas para que queden todas igualitas empanadas
  • Mantener la casa pulcra cual patena
  • Conseguir que todos en casa se corten las uñas en el baño y no en las habitaciones
  • Agobiarme por horarios de trabajo y escuelas
  • Estar muy pendiente del asmático de la casa
  • Que mis hijos fuesen vestidos “como se debe”
  • Que mis compañeros de trabajo fueran tan eficientes como yo lo era

Y a partir de ahí me puse a re-seleccionar mis batallas.

Cuando tú decides que todos tienen que comer verdura (o por lo menos probarla) estás eligiendo una batalla que tendrás que librar cada día que decidas poner cosas verdes en el menú; cuando tú decides que tus hijos no irán a tomar el aperitivo del domingo en chándal estás seleccionando otra batalla más para todos los domingos alrededor de las 11:00 am; cuando tú decides que otro debe dejar la escoba tan limpia como tú la dejarías estás aceptando otra batalla para librar cada día que al otro le toque barrer; cuando tú decides que tus hijos necesitan aprender alemán pero también hacer algún deporte y, por supuesto, refuerzo para hacer las tareas de clase… sí, estás metiendo tu escuadrón interno a luchar en otra batalla que te tocará a la puerta casi todas las tardes de la semana.

Fíjate bien, eres tú la que las elige y la que, por supuesto, va a intentar salir victoriosa en todas ellas (a buena parte contigo…). La cuestión es que las libramos y ganamos caiga quien caiga, afecte a nuestra familia o no, a nuestros hijos y su descanso y tiempo de ocio o no y, lo que es peor, aunque nos afecte a NOSOTRAS MISMAS. Porque esa falta de tiempo, de calma, de paciencia, de humor, de ganas de innovar, de ánimo… viene de ahí, de un desgaste tremendo librando batallas diarias para las que no estamos bien preparadas, en unos casos por falta de estrategia, en otros por falta de armas y recursos y en otros muchos porque hemos marcado necesidades y prioridades que pasan por encima de las necesidades de los demás. Si no contamos con los soldados poco vamos a poder hacer.

¿Cómo puedo re-seleccionarlas? ¿Con cuáles me quedo? ¿Qué establezco como prioridad?…

Mi consejo es: Practica el autocuidado, y ahí cabe empezar por quitar de en medio todo eso que no es imprescindible para vivir.

La clave para mí está en seguir unas directrices marcadas por:

  • RESPETAR. Por ejemplo las decisiones de los demás por las que nadie se va a morir, por ejemplo la ropa que se pongan tus hijos. Si de verdad les amas que ese amor sea Incondicional con mayúsculas, de verdad. Empieza por ahí el respeto mutuo.
  • DAR OPCIONES. En el ejemplo del menú verde… pues da alternativas sin pelear y cuando estén preparados y quieran ya las comerán (como tú y como yo)
  • ACEPTAR. Que para que las cosas estén a tu gusto debes hacerlas tú porque tus necesidades no siempre coinciden con las de los demás.
  • MODIFICAR. Hábitos instaurados que entorpecen la convivencia, como limpiar cada día (en todas las casas se acumula polvo, pero aún no hay un departamento policial que se dedique a revisar si lo hemos quitado y multar si no está hecho a diario)

En resumen, aceptar otras maneras de hacer y pensar. Relajarte en aspectos que ni hubieras imaginado te hará sentir como nueva. Adapta tus necesidades a las de los demás y rebaja tu nivel de exigencia y de control.

Ganarás en salud, en tiempo y en ganas. Se abrirá una ventana que te ayudará a estar más tranquila y a sonreír ante algo con lo que antes habrías dicho “¡Anda! ¡Déjate de tontadas ahora y vamos!”. Te lo van a agradecer.

¿Sabes qué? Desde que yo hice mi re-selección mis croquetas son cuadradas (Ya no gasto energía ni tiempo en darles forma, ahora mi besamel es un poco más espesa y las corto en cubos y empano. Listo. Y a otra cosa mariposa), limpio la escoba cada vez que la uso y doy ejemplo (simplemente, no espero más de quien puede no estar preparado para ello, mis hijos van sólo a una actividad deportiva (y así el resto de tardes son de paseo, juegos, trabajos juntos… de familia, de infancia “normal”)… y todas las batallas de mi lista han desaparecido como tales.

¿Te animas a revisar tus batallas?

 

[author] [author_image timthumb=’on’]http://i.picasion.com/pic81/97941d56b946d00dc2562457c7cb1e84.gif[/author_image] [author_info]Virginia García es Educadora Infantil, Parent coach y Fundadora de “Contigo Desenredo”[/author_info] [/author]

Virginia Garcia
Virginia Garcia
contigodesenredo@gmail.com
2 Comentarios
  • Cristina
    Escrito 09:01h, 26 octubre Responder

    Querida Virginia siempre con el artículo perfecto en el momento perfecto. Eres mi Pepito Grillo. Gracias!

    • Mujeres Valientes
      Mujeres Valientes
      Escrito 09:35h, 26 octubre Responder

      Muchas gracias por tu comentario, Cristina. Virginia siempre acierta con sus artículos y para Mujeres Valientes es un auténtico placer contar con una colaboradora como ella.

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