Navidades para un bebé… Cuando son las primeras que vive de verdad

Navidades para un bebé... Cuando son las primeras que vive de verdad

Navidades para un bebé… Cuando son las primeras que vive de verdad

Navidades para un bebé... Cuando son las primeras que vive de verdad 1

Pues ya pasaron las fiestas, toca quitar la decoración navideña, intentar empezar a cumplir propósitos, guardar los jerséis horteras, organizar los regalos recibidos e intentar volver a la rutina con la mayor dignidad posible. Es duro, mucho.

Nosotros este año nos hemos pegado las mega vacaciones navideñas. Son las segundas navidades de Pequeño G, pero realmente son las primeras de las que es consciente y que ha disfrutado a tope.

Ya la previa a las navidades fue bastante divertida. En casa luchamos contra el calendario intentando contenernos para no poner la decoración navideña demasiado pronto. Aún así solo conseguí aguantar hasta el 25 de noviembre.

¡Si El Corte Inglés enciende las luces, yo también!

Pequeño G alucinaba con las bolas, luces y figuritas y de hecho tuve que colocar todo lo delicado en la parte alta del árbol para evitar que lo alcanzase. Lo que más le gustaba era el Belén. Tenemos uno que compramos en Argentina y que es de barro. Esto significa que tuve que cambiarlo de sitio y ponerlo a una altura inalcanzable para el enano. Por suerte tenía otro belén de plástico, y ese es el que puse a su altura para que hiciese con él lo que le diese la real gana.

Como me daba pena estar todo el rato diciéndole que no tocase el árbol, decidí fabricarle uno para jugar en su habitación. Me fui al chino, compré fieltro verde, bolas pequeñas y velcro. Y en un pis pás le pegué un árbol de fieltro en su armario, al que podía quitar y poner los adornos como quisiera. La verdad es que fue un acierto, aunque me pasé un mes recogiendo bolas por casa todo el rato.

Luego llegaron las ansiadas vacaciones y nos fuimos al sur a disfrutar de la familia, del buen jamón, el buen clima y los serranitos. En Nochebuena vino Papá Noel a casa y tanto Pequeño G como su prima Lala (4 años) fliparon en colores, literal. Sobre todo porque Gonzalo llevaba unos meses de locura con las motos y papá Noel le trajo una que no quiso soltar.

Yo pensaba que acabaría durmiendo con la moto. Estoy pensando que puede que haga un post sobre vehículos infantiles, porque tengo ya un máster, además de un completo parking en casa. Total, que Pequeño G en Nochebuena a tope de pandereta, de moooootoooo mooootoooo para acá y para allá y bien de comer de todo lo que había en la mesa.

Pero lo mejor de lo mejor llegó el día 25, cuando todita la familia (véase abuelos, hermanas, cuñados, sobrina, etc) pusimos rumbo a Miami para volver en año nuevo. Fue un viaje regalo de los abuelos, así que súper disfrute máximo.

Lo que más temía del viaje eran las 9 horas y media de avión que teníamos de Lisboa a Miami (hicimos escala en Lisboa)

Y nuestros temores se hicieron realidad cuando Pequeño G súper cansado, sin haber dormido siesta, se vio obligado a estar sentado sobre mis piernas y amarrado con el cinturón de seguridad. Entró en cólera, en el sentido más literal de la palabra, sin atender a nada de lo que se le hiciese o dijese, sin poder levantarme del asiento… Puede parecer cómico, pero yo me quería morir pensando que nos esperaban así 9 horas.

Los demás pasajeros yo creo que estuvieron a puntito de pedir bajar de nuevo en Lisboa. Pero después de 30 eternos minutos llorando y gritando como un energúmeno, de repente cayó rendido y se quedó frito. Ya podía caer una bomba que no se iba a enterar. Reventado el pobre.

Le dejamos dormir 4 horas y le despertamos porque queríamos que se fuese adaptando al nuevo horario (6 horas menos que en España) y pudiese dormir cuando llegásemos a Miami de noche. Sorprendentemente las 5 horas restantes que estuvo despierto en el avión se portó genial. Tuvimos nuestros paseos por el avión, pero también ratos de ver Peppa Pig y estar tranquilo. Así que no fue taaaaaaan grave como apuntaba el tema.

Estuvimos 3 noches en Orlando y fuimos a Disney y a Universal

Flipé. Sí, me considero una freak de los parques Disney y solo había estado en el de París (muchas veces), así que para mí ir al de Orlando era lo más de lo más y no me defraudó.

Fuimos en plan tranquilo con los peques. Pequeño G se montó en los Dumbos voladores, en la atracción de Peter Pan, la de Winnie de Pooh, el carrusel que le encanta, etc. Y lo que más le gustó sin duda fue ¡conocer a Mickey!. No sabíamos cómo iba a reaccionar. Pero cuando entramos en la habitación donde estaba Mickey teníamos que esperar a que la familia de delante terminase de hacerse las fotos. Pero Pequeño G en cuanto lo vio se fue para él abriéndose paso entre las piernas del que pillaba gritando “Mickey, Mickey!!!” y se plantó delante de Mickey mirándolo con una cara que no tiene precio. Me moría de amor.

Estuvimos muchas horas en el parque (¡14 horas!) pero la verdad que no se hizo pesado porque íbamos con nuestra sillita Yoyo y Pequeño G pudo hacer varias siestas cuando estaba cansado. Una vez que vimos el espectáculo navideño impresionante del Castillo a las 22h nos fuimos a casa porque al días siguiente tocaba Universal.

En Universal las opciones para los más peques son mucho más reducidas, eso ya los sabíamos. Así que entre el exceso de gente y colas (temporada altísima la nuestra) y las pocas cosas en las que se podía montar, pues nos dedicamos más a pasear que a otra cosa.

Lo que sí es una verdadera pasada son las zonas dedicadas a Harry Potter. No soy fan de Harry y creo que me quedé en la primera peli, pero da igual, flipé lo mismo. En el parque de Universal Studios está la Londres de Harry Potter, que es realmente como si estuvieras en una ciudad de verdad.

Mientras que en el parque de al lado que se llama Island of Adventure está Hogwarts y el pueblo Hogsmeade. Es realmente impresionante aunque solo sea para pasear.

Volvimos a Miami para pasar Fin de Año y el día 30 fuimos los cayos de Florida

Sólo nos dio tiempo de llegar en el día hasta el puente de las 7 millas y comimos en Islamorada. Paisaje paradisíaco a tan solo un par de horas de Miami. He de decir que, en el restaurante que comimos, Pequeño G ¡se animó a comer cocodrilo! (en realidad son pocas las cosas que no se anima a comer).

Por supuesto no podía faltar en el viaje a Miami una visita (2, en realidad) al Dolphin Mall. Compramos una maleta para traernos de todo: bolsos de marca, ropa de Polo, GAP, Levi’s, Converse… realmente me encantaría poder ahorrar para ir una vez al año de compras.

El día 31 paseamos por la tarde-noche (que ya estabais en 2020 en España) por Ocean Drive, donde había ambientazo. Pequeño G no paraba de bailar y saltar como loco por la calle. Cenamos en casa comida cubana que encargamos en un restaurante de Little Havana. Llevábamos nuestra uvas de lata así que pusimos un cronómetro y nos tomamos nuestras uvas siguiendo la retransmisión de Times Square.

El viaje de vuelta lo esperábamos como el de ida, pero afortunadamente fue infinitamente mejor

Uno porque duraba casi dos horas menos que el viaje de ida (cosas de las corrientes de viento en el océano) y dos porque Pequeño G se portó de maravilla en el vuelo. Al principio paseando y viendo dibus y luego se quedó frito, de forma que se fue adaptando perfectamente al horario español.

En cuanto al Jet Lag no lo sufrimos en exceso, en cualquier caso fue positivo, porque nos acostábamos a la misma hora española de siempre pero nos despertábamos más tarde, Pequeño G incluido. Pero mantuvo bien sus siestas. Así que ¡un viaje realmente de 10!

Desde el día 2 de enero y hasta el 6 estuvimos en Sevilla. Vimos la cabalgata en primerísima fila y Pequeño G disfrutó de lo lindo, no quería que le cogiésemos en brazos. Todos los beduinos se acercaban a darle cosas y bailaba con la música de las bandas. Truco: le pusimos un gorro de lana a modo de protección anti-caramelazos.

El día de Reyes fue mágico con Pequeño G y su prima Lala emocionados al ver el salón lleno de caramelos, globos y regalos.

Pero todo lo bueno se acaba y toca volver a la rutina así que aquí estamos, aunque preparando el segundo viaje invernal que os contaré en un próximo post.

Pequeño G. en la cabalgata de Reyes Magos. Mujeres Valientes
Navidades de pequeño G. Esperando Papá Noel. Mujeres Valientes
Pequeño G. con Mickey en Disney de Orlando. Mujeres Valientes
Pequeño G. con la moooooto que le trajeron los Reyes Magos. Mujeres Valientes
Noemí Gutiérrez
n.gutierrez@agenciahalia.com
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