María Domínguez, una vida dedicada al comercio

María Domínguez

María Domínguez, una vida dedicada al comercio

 

LAS 3B

 

Tras casi una vida detrás del mostrador de Las 3B María Domínguez ha decidido cesar la actividad de la tienda de baño y lencería fundada en 1956 porque “ha llegado una hora en la que no me siento bien”. A sus 59 años esta portuense es todo un ejemplo de mujer valiente ya que, además de luchar día a día contra la fibromialgia, ha conseguido que el traje de baño y la lencería hayan dejado de ser un tabú y que su uso se extendiera desde los años 80 hasta la actualidad.

MV: ¿Cuándo se fundó Las 3B?

María Domíguez: Las 3B se fundó en 1956. Lo primero fue textil, luego en los 80 lo cambiamos y cogí la parte de lencería y mi hermano la de textil. Mi hermano se fue y la amplié.

MV: ¿Por qué se elige para la época una tienda de baño y lencería?

Porque en mi casa siempre hemos tenido por norma vestirnos para dormir. Yo veía que la gente se acostaba en combinación. Lo que pensaba es que había que cambiarlo. La parte de la cama es una parte que también tiene importancia. Por el descanso y por sentirte guapa.

MV: De esos 60 años de historia, usted se ha llevado más de 40 detrás del mostrador… Toda una vida…

Pues sí. Cuando iba a comprar los sujetadores los representantes me decían: “Los aros no, no se venden”. Y cuando compraba cosas de encaje: “Que no”. Me arriesgué. Intentaba poner a las clientas lo mejor posible. Si veía que el pecho lo tenía caído, pues el pecho para arriba. Los bañadores que les quedaran bonitos… Intentar que a la playa fueran vestidas, que no se pusieran lo peor que tuvieran. Que se sintieran cómodas y guapas.

 

Comercio de María Domínguez

 

MV: Ha sido una auténtica valiente…

Me costó mucho trabajo. Las clientas se compraban un sujetador cada año. Los camisones casi no los querían. Lo que pasa es que hay que meter la moda, hay que meter las cosas. Hay que intentar que la gente cambie y sacar lo mejor de ellas.

MV: En aquella época las mujeres eran muy tradicionales…

Eso fue al empezar. Luego la gente cuando comenzó a verse guapa ya empezó a cambiar. Los primeros años lloraba porque no se vendía. Intentaba convencerlas y una vez que entraban, se probaban, les adaptábamos las prendas a su cuerpo y no les cobrábamos el arreglo, entonces ya empezaron a ver que ésto merecía la pena.

MV: Además todos los productos de Las 3B han sido buenos…

En aquellos tiempos te venían pidiendo algo bueno y no salían de una marca. No tenían más miras. Entonces empecé a meter marcas alemanas, francesas, italianas… Cuando vieron la diferencia de cómo quedaban y cómo duraban… Fueron viendo que las otras marcas eran clásicas y que había muchas cosas más.

MV: ¿Por qué es ahora cuando decide cerrarla?

Porque estoy cansada. Ha llegado una hora en la que no me siento bien. Estoy mal. Estoy cansada de tanto tiempo en el comercio.

MV: Aunque se diga que existen brotes verdes, España sigue en una fuerte crisis económica…

La crisis se nota, por supuesto. En todos los sentidos. Gracias a Dios, dentro de lo que es la crisis, tengo a mis clientas que son muy fieles. Les adapto las prendas, eso no lo hace nadie, o casi nadie. Vienen por la calidad, por el trato que les damos y que ven que les dan resultados lo que hacemos.

MV: ¿Qué va a hacer ahora?

Vivir, que antes no he vivido. Poder tomarme un café con las amigas sin tener que preocuparme de la hora. Si me siento mal no me tengo por qué levantar a las 8 de la mañana para ducharme, prepararme… Me puedo quedar un rato más en la cama… Podré ir a andar, podré ir al gimnasio… Podré ir a todos los sitios donde no he podido ir antes por falta de tiempo.

MV: Además, al padecer fibromialgia, ha tenido que hacer un doble esfuerzo durante todos estos años…

Hay días que no tengo fuerza ni para levantarme. Incluso he estado aquí, siempre con mi cuñada Milagros Mateos, y ha habido momentos en los que he tenido que dejarlo, meterme para adentro y sentarme porque no podía. O de estar con una clienta en el probador, volverme y caerme al suelo. Eso ha sido lo máximo. Con la edad se acrecienta y es que ya no puedo. Busco un poco calidad de vida.

 

María Domínguez y Milagros Mateos

 

MV: Con este parón, ¿la enfermedad se asentará un poco?

Espero que me sienta mejor. Al no tener que esforzarme… Una de las cosas que me dijo el traumatólogo es que cuando me entrara esa falta de vida que me sentara y recargara pilas. Eso en la tienda no lo puedo hacer.

MV: En todo este tiempo, ¿cómo ha visto la situación de los pequeños empresarios?

Ésto es siempre lo mismo. El autónomo es el último mono de los trabajadores. Todo el mundo se cree que vivimos estupendamente y somos administradores del Estado. Vas cogiendo el dinero por una mano y lo vas soltando por la otra. Ahí no hay otra. No voy a decir que se vive mal… Pero no son campanas de oro.

MV: Pero vive bien porque ha luchado mucho…

Claro. Ahora está la cosa muy dura. Las criaturas que empiezan ahora es bueno que se metan en todas las cosas, pero con mucho cuidadito. Porque no es todo lo que nos dicen. Al autónomo deberían de ponerle una ayuda y si tiene que pagar un poco más por la cuota, pues pagarla, pero que tuviera los mismos derechos que los trabajadores comunes.

MV: ¿La lencería ha sido fiel reflejo de la evolución de la mujer en los últimos 60 años de historia?

Mucho. Desde primera hora eso era una cosa que estaba paradita, paradita, paradita. Una cosa necesaria cuando lo era. Y cuando no, se pasaba de ella. Hoy en día, poco a poco, se ha ido pensando en que si tengo un vestido de color verde, quiero un sujetador de color verde. Si tengo un vestido que me aprieta por aquí, me compro una fajita de este modelo. La lencería ha avanzado muchísimo desde que yo empecé hasta ahora. La televisión también ha hecho mucho. Porque con la serie americana Falcon Crest  y todas esas cosas, cuando la gente veía los conjuntos de lencería, de camisones, de sujetadores o de corsetería… Pues claro, venían, los veían aquí y les gustaban. Eso ha abierto mucho los ojos a las mujeres. A veces hay que sentirse guapa por dentro, aunque vayas por la calle y nadie te vea… Pero si tú te sientes guapa por dentro, te ves bien vestida por dentro, te da seguridad. Luego en la playa lo mismo. Si te pones un bañador por taparte las partes que no quieres que se te vean no es igual que ponerte una prenda para tú sentirte bien y que te vean guapa.

 

María Domínguez

 

MV: Las formas también habrán ido cambiando…

Ha ido cambiando con el tiempo. Han ido adaptándose a la moda. A veces ha habido la braguita chica, la mínima que era la tanga de hielo… Luego se fue cambiando a la braga más altita… A la culotte…

MV: ¿Qué le gusta a la mujer actual?

Le gusta todo. Sentirse guapa y cómoda. Sentirse a gusto. Ponerse una prenda, mirarse en el espejo y ver que está favorecida. Y que esté cómoda, que haga la función que tiene que hacer. Si ella se va a bañar no por estar guapa cuando se meta en el agua que se le caigan los tirantes o que esté incómoda. No, no. Ella se tiene que sentirse cómoda.

Ella es María Domínguez, una mujer emprendedora en tiempos en los que ni siquiera esa palabra existía, pero sí otras crisis…suerte e nsu nueva vida.

 

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Adrián Verano Bollullo
adrianverano@hotmail.com
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