Cómo ser mamá primeriza y no morir en el intento

Cómo ser una mamá primeriza y no morir en el intento. Noemí Gutiérrez

Cómo ser mamá primeriza y no morir en el intento

El comienzo de mi aventura

Siempre supe que quería ser madre, pero una no es consciente de ello hasta que llega el momento de dar el paso.

Voy a empezar presentándome. Me llamo Noemí, soy de Sevilla, tengo 33 años y soy mamá primeriza. Estudié periodismo pero soy un “trasero inquieto” y enseguida me fui de a Italia, Nueva York, de nuevo Italia, hasta que me instalé en Madrid en el año 2008, donde he trabajado principalmente en televisión. En la capital conocí hace ya 7 años al que hoy es el padre de mi pequeño G… llamémosle Mr. F.

Mi compañero de andaduras, casualidades de la vida, también se dedica a la comunicación y, tras 4 años juntos en Madrid, en 2015 me propone irnos a vivir a París. “Excusez-moi?????”. Tras darle unas vueltas nos liamos la manta a la cabeza, dejé mi trabajo y allí que nos plantamos en “los parises” con un francés bien básico y un montón de maletas.

Dediqué un año entero a estudiar francés y conseguí empezar a trabajar en una agencia de comunicación parisina. ¡Qué glamour! Pensaréis. Pues bueno, sí, es guay trabajar en París, pero también es duro, las cosas como son.

Pero lo más glamouroso fue que, al mes de llegar a la ciudad de la luz, Mr. F me plantó un anillaco de Tiffany y… chan chan cha chaaaaaaaaan, el 18 de junio de 2016 nos dimos el “Sí, quiero” en Sevilla en un día inolvidable. Podéis ver más toditos los detalles de la boda en mi blog de naogú, que esta sección no es para hablar de bodas.

Tras muchos viajes por Europa y cuando se avecinaba nuestro primer aniversario de boda nos paramos a pensar en la gran cuestión ¿ha llegado ya el momento de tener hijos?. Esa pregunta que no sabes bien cuándo planteártela porque nunca es “el momento perfecto”. He de decir que el nuestro tampoco lo era, pero nos paramos a pensar en que nunca iba a existir tal momento perfecto, así que nos lanzamos a esperar a que viniera la cigüeña pero, viviendo en París, no se hizo esperar mucho.

29 de junio de 2017, sin rastro de la querida regla. Vamos a Carrefour a comprar un test de embarazo (sí, a Carrefour, que era como menos impactante si lo mezclábamos con patatas, quesos y yogures que ir a la farmacia a pedirlo exclusivamente). Era jueves y teníamos visita en casa así que dijimos de esperar al sábado, que ya estaríamos solos, para hacerlo. Pero no, no pudimos esperar, así que me encerré en el baño y… ¡justo llegaron las visitas!. Quería que viésemos juntos el resultado, pero Mr. F no paraba de charlar fuera mientras le contaban lo que habían hecho en el día. Yo me moría de los nervios y como en la caja ponía que el resultado es seguro durante un par de minutos tuve que mirar, era imposible resistirse. Y ahí estaban, como marcadas a fuego, las dos rayitas que cambiarían mi vida por completo. Empecé a temblar, entró Mr. F y solo con verme la cara me abrazó fuerte.

No sabría describir con palabras lo que sentíamos en ese momento, pero era una mezcla de emoción, miedo, incredulidad, felicidad…

Justo una semana después dejaba mi trabajo en París ante la posibilidad de volver a España que se nos planteaba con el trabajo de Mr F. Teníamos claro que, con la llegada de un bebé, nuestra prioridad era volver a Madrid. Primero para estar más cerca de la familia, y segundo para tener una mejor calidad de vida familiar y no tener que irnos a vivir a un pueblo perdido de la periferia parisina para poder estar en un piso más grande sin empeñar un riñón.

El verano fue una incertidumbre constante: ahora parece que nos volvemos, ahora parece que no. Yo empecé a hacerme el seguimiento del embarazo en París e incluso empezamos a buscar clínica para un posible parto francés. Pero por suerte en septiembre llegó la noticia: volvíamos a España!!!

Y comenzó la operación traslado: viajes en avión para acá y para allá buscando piso en Madrid con mi incipiente barriguita y súper mudanza internacional hasta arriba de cajas. Dijimos adiós definitivamente a nuestra vida parisina el 31 de octubre de 2017, con mis 4 meses de embarazo y una “jartá” de lágrimas.

Todos los miedos que me supuso el traslado a Francia han hecho que, a día de hoy, los casi 3 años en París hayan sido los más felices de mi vida.

La ilusión que teníamos por esa nueva vida que empezábamos en Madrid hacía que todo fuese rodado.

Y así empezó mi historia, que os iré desgranando en este rincón que se me cede en Mujeres Valientes y que estaré encantada de compartir con todas vosotras.

¡FELIZ SEMANA!

Noemí Gutiérrez
n.gutierrez@agenciahalia.com
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