Lo que tus ojos ven

Autismo

Lo que tus ojos ven

Autismo

 

Las palabras le resultan pesadas. A veces cuando intento hacerle llegar un mensaje con un contenido un tanto complicado,  me mira entornando los ojos y entiendo por su forma de ladear la cabeza que el mensaje no ha sido descifrado. Vuelvo a repetir las frases utilizando palabras más comunes, pero ella sigue sin entender aquello que quiero expresarle. Es entonces cuando recurro a las imágenes, elaboro un mensaje con sencillos pictogramas creando una pequeña historia social. Las imágenes penetras en su cabeza a través de sus ávidos ojos y son interpretadas al instante. El mensaje es recibido y sobran las palabras. 

Valeria mira la vida de una forma diferente, ve cosas que para el común de los mortales pasan desapercibidas. Cuando paseo con ella me sorprende su forma de descubrir animación donde no parece que ocurra nada. Ella se para, observa, escudriña, haciéndome cómplice de lo que sucede y a veces, me siento conmovida por esa sensibilidad hacia elementos que pasan ante mí vacíos de contenido. Su memoria visual es sorprendente, es por ello que le encanta la fotografía. Pasamos tiempo mirando fotos del ayer, le cuento historias mientras las vemos y ella, se fija en detalles nimios, cosas irrelevantes que aparecen en esas instantáneas. Su minuciosa capacidad para ver detalles que los demás no vemos me hace pensar en todas aquellas cosas que pasan ante mí y a las cuales no les doy el valor que precisan. Estoy tan acostumbrada a ver la vida que quizá no observo en profundidad lo que ante mi  se representa. A veces miro pero no veo. Contemplo sin observar, posando mis ojos en lo que hay a mi alrededor sin apasionarme  a la hora de interpretar los pequeños milagros  que  a diario acontecen.

Valeria me enseña, entre muchas otras cosas, a no tener prisa, a caminar en vez de correr, a parame de vez en cuando y observar aguzando los sentidos, a ir con lentitud por el sendero y poder así disfrutar del paseo.

Ella me enseña a ver que la diferencia es hermosa, que no todo tiene que estar regido por un mismo patrón. Ella me guía a ser mejor  persona, a no ser tan crítica y aceptar a los demás tal cual son.

Ella, que se viste de niña me enseña lecciones plagadas de sabiduría y compruebo cómo Dios sigue utilizando herramientas sencillas para pulir corazones duros.

Me mira con sus sedientos ojos deseosos  por aprender, por descubrir y me pregunto: ¿Qué imagen tendrá de mí? ¿Qué observará cuando  me contempla ?  Me detengo ante esa pregunta y con el corazón henchido de satisfacción imagino que ella verá cosas que el resto no ve, pinceladas de mí que sólo son perceptibles en aquellos que saben mirar de una forma diferente.

 

[author] [author_image timthumb=’on’]http://i.picasion.com/pic81/5d36fe4d71b4fc3f9ab2b401ebd08b5e.gif[/author_image] [author_info]Yolanda Tamayo es escritora y ha publicado una recopilación de sus artículos “Para que no te duermas”, y colabora en diversas revistas [/author_info] [/author]

Yolanda Tamayo
ambartamayo@hotmail.com
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