Habilidades comunicativas… La mopa de la vida y relaciones

Habilidades comunicativas... La mopa para nuestra vida y relaciones. Mujeres Valientes

Habilidades comunicativas… La mopa de la vida y relaciones

Habilidades comunicativas... La mopa para nuestra vida y relaciones. Mujeres Valientes

 

¿Sabes esa sensación de sorpresa y alivio al ver el montón de polvo, pelusas, pelos, tierra, recortes de papel… que recoges del suelo de una habitación o sala?

Sí, ese desahogo de pensar Esta basura que quito del medio, qué gusto pisar sobre limpio” y ese bombón al ego de saber “Y es gracias a mi” ¡Jajajaaja…! ¡Seamos honestas, hay un poco de ego también! Vale, dejémoslo en una sana valoración y estima de nosotras mismas (guiño).

Da pereza limpiar, a mí me sienta bien la limpieza y me sienta muy bien el orden (ese orden relativo de cada una, ya me entendéis) pero me da pereza ponerme a limpiar mi casa. ¿Os pasa? Sobre todo si pienso que voy a recoger basura de otros.

Hay personas que incluso, para ayudarse a no decaer en la tarea, se la programan en el planning semanal cual alarma para llevar a los hijos al colegio. Fíjate si cuesta ponerse.

¿Y por qué nos cuesta? Bueno pues… porque hay que dedicarle un tiempo, un esfuerzo mental y físico, requiere tener a punto diferentes enseres… y porque te vas a encontrar con “cosas” desagradables. 

Y con esto me refiero tanto a una pelusa pegada a la humedad de los restos de gotas de orina que chorrearon por el váter como a un chicle pegado debajo de una mesa, unas uñas mordidas y escupidas en el sofá o unos mocos secos en un grifo del lavabo.

Habilidades comunicativas, la mopa con la que limpiamos nuestra vida y nuestro entorno

Y yo digo que pasar la mopa es como conversar porque veo que ocurre lo mismo: conversar requiere de un tiempo disponible, necesita habilidades concretas, a veces es un esfuerzo mental y emocional y, además o sobre todo, te libera de cargar más tiempo del necesario y tú sola con algunos temas (preocupaciones, molestias de un conviviente…) menos agradables.

Esas sobremesas guapas, en familia o entre amigos, con los hijos o la pareja, con el jefe o los empleados, en las que, teniendo la “herramienta afilada” (y no me refiero a los cuchillos) puedes iniciar una limpieza y un orden pueden llegar a transformar relaciones humanas e incluso vidas.

Evitas que se acumule más basura (emocional en este caso). Te sientes valerosa y dispuesta a atender esa tarea, a abrir el diálogo y la escucha a niveles superiores con el fin de dejar el entorno social fresco y aireado, los conflictos o malestares resueltos.

Sobre un suelo limpio y fresco se camina descalzo con seguridad y disfrute, se siente, se reconecta, se construye, se vive de forma mucho más saludable en el más amplio sentido del término.

Ya, y ¿Qué pasa cuando, al hacer limpieza en conversación, aparecen esos mocos secos o ese macarrón mohoso pegado al fondo del cubo? Pues que sientes que necesitas un útil de limpieza diferente para poder despegar, rascar o lo que haga falta y que no podrás resolverlo de cualquier manera.

No sirve que cojas cualquier recurso (sacar tu Carta Alta para evitar lo que te duele, menospreciar, comparar, sarcasmo, evitar el tema, gritar o levantarte e irte), sirve que elijas el útil que sea más adecuado, el más útil, valga la redundancia por ejemplo escucha, empatía, compasión, búsqueda de soluciones, atención a las responsabilidades propias, colaboración, asertividad, resiliencia, capacidad, coraje…

Todas estas son las que te ayudarán a dejarlo todo lo más limpio y fresco posible

Toda situación, toda relación, todo ambiente, todo grupo humano… como todo cajón de mesilla, necesitan orden y limpieza de vez en cuando. Permitir que se acumulen temas sin tratar cual pelusas de polvo es un error. ¿Lo sabes verdad? Es arriesgar a que pase lo peor: convivir en un lugar de mier… Perdón, en un cubo de basura lleno y maloliente. Terrible. Insoportable.

Adiós amabilidad, adiós bienestar, adiós eficacia, adiós motivación

Así que ¡hala! A limpiar y ordenar. La bayeta limpia y dispuesta, las ganas a tope, los lugares a ordenar definidos y a disfrutar de la claridad de una nueva luz de verano a través de unos cristales más transparentes que nunca.

La bayeta o enseres de limpieza son las habilidades comunicativas

 Esas siempre necesitas tenerlas al día, listas para ser usadas de forma eficiente. Las ganas de limpiar son la medida del interés o el amor que sientas por esas personas con las que has de tratar un tema. Los lugares a limpiar son los temas concretos, las necesidades concretas, que necesitas atender… ¿Te animas?

Recuerda que pasar la mopa es como una sobremesa productiva. Quitar basura de en medio siempre es recomendable. ¿No sientes cómo se duerme mejor en una habitación ventilada, limpia, ordenada, fresca y decorada con armonía? Es como ir de hotel, ainsss.

Porque, cuando ves toda la basura recogida del suelo junta en un montón te das cuenta de todo lo que habías tardado en atender eso antes, todo lo que te habías permitido acumular ¿cierto?.

Pues mira, en los temas de limpieza doméstica el grupo humano colabora repartiéndose tareas y entrenándose unos a otros en las que aún son más novatos y, de la misma manera, en un grupo humano (familia, pareja, empresa, equipo…) todos pueden aportar en pro de la limpieza y frescura de la relación.

Si sientes ya mucha acumulación de polvo encima dilo, busca tu mejor útil de limpieza y pide a alguien cercano que te ayude a usarlo.

Ambos lo agradeceréis… Feliz sobremesa amigas… Feliz verano a todas.

Que os sea agradable y productivo emocionalmente

Virginia Fradejas
virginiafradejas@gmail.com
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