¿Qué le pedirías al genio de la lámpara?… Ojitos para mirarte

¿Qué le pedirías al genio de la lámpara?... Ojitos para mirarte

¿Qué le pedirías al genio de la lámpara?… Ojitos para mirarte

¿Qué le pedirías al genio de la lámpara?... Ojitos para mirarte

Si algún día se me apareciera un genio, de esos azules preciosos que surgen al frotar una lámpara mágica, o se me cruzara en la noche una estrella fugaz, estoy segura de lo que aprovecharía a pedir.

Ojalá no tarde en ocurrir, que sea pronto, mientras eres niño, antes de que crezcas mucho más y dejes ya de necesitar que mire tantas y tantas cosas que haces y quieres enseñarme hijo.

Sé que después, siendo tú más mayor, no escucharé tan a menudo (o nunca) eso de “Mira Mamá…” y también sé que seguirás enseñándome cosas aunque de otra manera, que siempre podré estar aprendiendo de ti.

Si surge el momento de hacerlo desearé que se conceda el deseo de tener yo para mirarte unos ojitos de más, un par de ellos, unos que me ayuden a poder mirarte y remirarte mientras que sigo pelando y picando las verduras, cosiendo con la máquina o redactando texto en el ordenador.

Unos ojitos de más para deshacernos del Espera un momento, enseguida te miro, unos que me permitan estar más a todo mientras pueda seguir manteniendo la calma para disfrutar de cada minuto de tu vida que estés dispuesto a compartir conmigo.

Y así, como tú cuando se acercaban aquellas navidades en tu primera infancia, diría ante el genio, la estrella fugaz o la fuente de los deseos: “Yo me pido… más ojitos para mirarte”.

Los aprovecharía bien, lo prometo. No habría más esperas ni lástimas, habría miradas, muchas miradas a ti y a ellos, os vería tanto que no dejaría jamás de estar enamorada con vosotros.

 

¡Qué afortunada sería, creo que podría amaros incluso más!

 

¿Qué le pedirías al genio de la lámpara?... Ojitos para mirarte. Contigo Desenredo

 

 

Y por mi carácter justiciero y empático, gracias al cual deseo siempre lo mejor para todos, aprovecharía para echar otra moneda al agua o pedir un segundo ofrecimiento del genio amable para pedir “Unos ojitos de más… para cada mamá de este mundo”.

Hijos mirados por ojos amorosos de madres tranquilas

¡Tremenda hermosura!

Y, por supuesto que sí, estando ante el ente azul y como la tradición cuenta, el tercero de mis deseos no cabe ya duda de cuál sería (gracias genios de la vida por haber ofrecido siempre tres). El tercero sería: “Unos ojitos de más… también para los papás” y que nos miremos todos más, con armonía y admiración.

Te dejo ahora. Me sentaré aquí tranquila, a mirarte mientras espero mi gran oportunidad. Ya también falta poco para que sea primavera y pronto brotarán los dientes de león en el jardín. La oportunidad de soplar y desear no la desperdiciaré tampoco.

 

 

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