Gabriel Cruz, el “pescaíto” que aprendió a nadar

Gabriel Cruz, el “pescaíto” que aprendió a nadar

 

Este mes tenía pensado escribir sobre otro tema, que he dejado aparcado. Las circunstancias lo requieren.

Hace trece días a todos nos ponía el corazón en un puño la incertidumbre de la desaparición de nuestro “pescaíto”. Gabriel Cruz, un niño inocente, un pequeño ángel de ocho años de edad que tenía toda una vida bella y próspera por delante. Un niño que creía en los Reyes Magos, amable, obediente, con buen corazón. Un niño que desconocía que una oscura sombra se cernía sobre él. Un niño, que en un camino que conocía bien, se encontró con el infortunio de la maldad de una mujer. Todos me conocéis, y sabéis que hablo con el corazón.

Sé que Patricia Ramírez, a la cual brindo todo mi apoyo y admiración, no quiere que esto se convierta en un circo de rabia y de ira, por eso, le pido disculpas, pero la verdad es que no puedo pensar de otra manera. Soy mujer, soy valiente, voy de frente, y no cabe en mi conocimiento que un ser como una mujer, capaces de dar vida, pueda quitarla tan frívolamente. Patricia, perdóname, pero es la única forma que tengo de vencer esta impotencia que siento y me corroe por dentro.

También sé que Mujeres Valientes se creó para la defensa de la valentía de las mujeres, pero en este caso, no hay perdón ni razón para defender una conducta tan atroz. Perdonadme, pero los niños son lo más sagrado en esta vida. No soy madre todavía, pero me duele tanto como a cualquier mujer digna de su nombre.

Intentaré analizar de la forma más objetiva posible el tipo delictivo y la pena que conlleva según sus circunstancias. No me resulta fácil. Me cuesta. La peor atrocidad que existe en este mundo es la cometida el pasado 27 de febrero. Además, un crimen que ha generado polémica sobre la prisión permanente revisable, un adorno para no denominarla cadena perpetua. En algunos casos, esta pena es más que necesaria. Así que pasaré a contaros y a responderos a las siguientes preguntas: ¿Qué es el asesinato? ¿Qué características tiene? ¿Qué pena tiene? ¿En qué casos se puede condenar por asesinato a la prisión permanente revisable?

Vamos allá.

¿Qué es el asesinato? ¿Qué características y qué pena tiene?

El Artículo 139 del Código Penal Español, tipifica de forma bastante concreta una agravación del homicidio (Art. 138). Es decir, el asesinato, tiene la misma esencia que el homicidio (el resultado es el mismo, la muerte de una persona), sin embargo, se diferencian entre sí en virtud de las circunstancias en que se produjo el resultado lesivo, es decir, el fin de la conducta delictiva.

Dice el Artículo 139 del Código Penal, “Será castigado con la pena de prisión de quince a veinticinco años, como reo de asesinato, el que matare a otro concurriendo alguna de las siguientes circunstancias:

Con alevosía.

Por precio, recompensa o promesa.

Con ensañamiento, aumentando deliberada e inhumanamente el dolor del ofendido.

Para facilitar la comisión de otro delito o para evitar que se descubra.

Es decir, si en la conducta delictiva no concurre ninguna de las circunstancias anteriores, estaríamos ante el tipo básico, es decir, ante un homicidio normal y corriente. Pero dejadme que os explique y matice ciertos aspectos que atañen a este caso. La pena para este delito es básicamente como dice el artículo, de quince a veinticinco años.

Cuando hablamos de alevosía, consiste en que el autor de los hechos, utilice medios, modos o formas que garanticen directa o indirectamente el resultado. Es decir, al utilizar estos medios, se destruyen las capacidades de defensa de la víctima. El mundo de la alevosía es una infinitud de posibilidades. Sin embargo, aquí nos interesa una de sus formas. Se denomina alevosía del desvalimiento. ¿Qué queremos decir con esto? Por daros un ejemplo lo más claro posible, este tipo de alevosía suele darse en las que las víctimas son niños de corta edad, personas ancianas y/o debilitadas, personas inválidas o con enfermedades graves.

Un niño de ocho años de edad, no tiene capacidad de defensa alguna cuando se le lleva a un sitio apartado y se le golpea para debilitarlo, y luego se le estrangula. Nuestro pequeño “pescaíto” se enfrentó a una barracuda contra la cual no tenía capacidad alguna de defensa. Por lo tanto, en este crimen ya hay de por sí alevosía, precisamente por la condición de la víctima, que por ser un niño pequeño, no tiene capacidad de defensa en igualdad de condiciones que una persona adulta. Un pez contra una barracuda en mar abierto. No tenía posibilidad.

Otras circunstancias agravantes genéricas.

Cierto es, que el asesinato tiene sus propias circunstancias que lo califican como tal, y que nos hace sentir más molestos con los autores de estas conductas. Sin embargo, estas agravantes no están escritas en piedra, y nuestro Código Penal nos da otras agravantes que tienen carácter genérico, es decir, que pueden aplicarse a cualquier tipo delictivo si se da el caso.

Dice el Artículo 22.6 del Código Penal, “Son circunstancias agravantes: […] 6º Obrar con abuso de confianza”.

Creo que todo el mundo hemos oído, o incluso usado, la expresión coloquial de “la confianza da asco”. Y nunca en mi vida he tenido tan clara ni tan viva esta frase. Intentaré explicarme porque puede parecer que no viene al caso, aunque en realidad sí. La barracuda contra la que se enfrentó nuestro “pececito” era una persona que gozaba de la confianza de la familia, así como del pequeño (indiferente es que la relación entre ellos fuera buena o no). Por tanto, la presunta autora de los hechos se lo llevó, con abuso de la confianza que tenía el padre y la familia del menor sobre ella.

¿Quién pensaría que una mujer podría asesinar al hijo de su pareja?

Obrar con abuso de confianza es una circunstancia agravante aplicable a este caso, lo cual nos da una calificación todavía más agravada del asesinato, la cual se conoce en la doctrina de nuestro ordenamiento jurídico como Súperasesinato, es decir, cuando el asesinato obra con más de una agravante (ya sea específica o genérica), se agrava todavía más la calificación del delito.

Última hora. La posible atenuante de confesión

Lo mismo que existen agravantes para este caso, la defensa de la investigada y presunta asesina (digo presunta, porque hasta que no haya una sentencia firme no se le puede dar una calificación contundente de asesina, aunque ganas no me faltan), ha manifestado en el día de ayer, martes 13 de marzo, que su defendida ha confesado el asesinato del pequeño pescaíto. Esto, se puede pretender para usar como una atenuante genérica y bajar la pena del delito. Sin embargo, todo precepto legal está sujeto a interpretación.

Dice el Artículo 21.4 del Código Penal que “Son circunstancias atenuantes: […] 6º La de haber procedido el culpable, antes de conocer que el procedimiento judicial se dirige contra él, a confesar la infracción a las autoridades”.

Normalmente, como penalista, cuando existe una conformidad en un proceso penal, ya sea en Sumarios, Diligencias Previas, o Juicios Rápidos o por Delitos Leves, se suele aplicar la atenuante de confesión para bajar un tercio la pena solicitada. Sin embargo, en estas circunstancias, si fuese yo la letrada que ejerciese la acusación particular, me opondría a la aplicación de ésta atenuante. ¿El motivo? Porque las condiciones de dicha confesión no son encuadrables en el supuesto del Artículo mencionado. Ana Julia Quezada (la primera vez que digo su nombre), confesó los hechos una vez fue asistida de letrado, y sabiendo, más que de sobra, que el proceso penal iba contra ella, pues llevaba 48 horas detenida. Evidentemente, es lícito por parte de los compañeros utilizar estas atenuantes en un intento desesperado de obtener la mejor situación para su cliente, pero a ojos del Juzgador que tenga que dictar Sentencia en la Audiencia Provincial de Almería, no debería resultar aplicable dicha atenuante, pues no se ha hecho en pos de la buena fe.

La Pena de Prisión Permanente Revisable en el Código Penal Español para casos de asesinato

Aquí sí voy a hincar un poco el diente. El asesinato en sí, se castiga con la pena de quince a veinticinco años de prisión, ciertamente así es. Sin embargo, hay circunstancias específicas que se den en la comisión de los hechos, que entren en un cuadro muy concreto para que la duración de la prisión sea la de permanente revisable. El caso de nuestro pescaíto es muy concreto, y cuadra perfectamente con estos requisitos.

Dice el Artículo 140.1.1º del Código Penal que “El asesinato será castigado con pena de prisión permanente revisable cuando concurra alguna de las siguientes circunstancias:

1º) Que la víctima sea menor de dieciséis años de edad, o se trate de una persona especialmente vulnerable por razón de su edad, enfermedad o discapacidad”.

Gabriel tenía ocho años de edad, es decir, que por ello tenía la calificación de persona especialmente vulnerable. Evidentemente, como he dicho con anterioridad, no están en igualdad de condiciones una persona de 43 años, frente a un niño de 8.

Es imposible que Gabriel tuviera algún tipo de capacidad de defensa

La prisión permanente revisable es una pena que generó mucha polémica prácticamente desde que se implantó en nuestro país, en marzo de 2015, con la mayor reforma que ha tenido nuestro Código Penal. Es impensable siquiera, que ante estas circunstancias que engloban tal atrocidad, no pudiera siquiera encuadrarse en el marco de la prisión permanente revisable la comisión de este delito por parte de Ana Julia Quezada.

Estamos hablando de un asesinato premeditado, medido, y reflexionado, garantizando la indefensión del menor tanto por el lugar como por los medios utilizados. La alevosía y la premeditación son más que evidente, y el argumento de la discusión con el menor cae por su propio peso cuando simplemente con ver la situación se sabe de sobra que no es la realidad.

Las estrategias por parte de los letrados son muy lícitas, pero también es evidente que lo mejor es conformarse con la pena impuesta y no intentar vender humo y una colaboración que no se hace por verdadero arrepentimiento.

Conclusiones

En definitiva, nuestro “pescaíto” nos ha dejado no porque él haya querido, sino porque tuvo la mala suerte de conocer la maldad por parte de una persona en la que, independientemente de si la relación era buena o no, confiaba, por ser la pareja de su padre. Una mujer que no es digna de su nombre, una mujer que si es capaz de cometer esta atrocidad, carece de humanidad.

El caso de Gabriel nos ha conmovido, nos ha removido y nos ha puesto las sensaciones y sentimientos a flor de piel. Un caso de asesinato infantil perfectamente encuadrable en los presupuestos de la prisión permanente revisable. Un caso de súperasesinato por contener dos o más circunstancias agravantes. Un caso de asesinato que dejará huella en nuestros corazones y que hará aflorar nuestro sentimiento de humanidad y de solidaridad para con unos padres que estarán siempre en nuestras vidas como un ejemplo de entereza.

Patricia, Ángel, perdonadme, pero nuestro “pescaíto” se merecía un comentario razonado de mi forma de pensar. Necesitaba descargar esta frustración y esta impotencia.

Gabriel, sigue nadando hasta lo más alto del cielo para brillar en las estrellas. Todos estamos contigo. Todos somos Gabriel

Mª José Mateos Selma
maria.mateosselma@gmail.com
2 Comentarios
  • Rafael Selma
    Escrito 16:36h, 15 marzo Responder

    Brillante reflexión sobre el asesinato del pequeño Gabriel que, sin duda, estará en el cielo.
    Enhorabuena María José Mateos.

  • Maria Mateos
    Escrito 13:04h, 19 marzo Responder

    Gracias Rafael.

    Ciertamente es una reflexión que me ha costado hacer de forma objetiva, pues es un tema cargado de muchos tintes subjetivos que nos hacen desviar la atencion.

    Evidentemente esto tiene muchos flecos pero poco a poco se iran esclareciendo los hechos. Mientras no se demuestre lo contrario, seguiré pensando lo mismo.

    Gracias.

Escribe un comentario

Uso de cookies

Mujeres Valientes utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies