Dentro de mi cabeza… ¡Pero si soy yo!

Yo madre

Dentro de mi cabeza… ¡Pero si soy yo!

(…)¿Qué?, las siete y diez, arriba campeona, él ya está levantado y en el baño, qué pereza, pero tengo que darle ejemplo de energía positiva por las mañanas, me da hasta pena que sea él el que más madruga en esta casa, con sólo 12 años…Me voy a poner la sudadera encima del pijama porque total le acompaño al bus y vuelvo a casa. Qué frío debe hacer afuera y qué suerte tener una casa calentita. ¿Dónde tengo los zapatos? Ah, sí, abajo. “Buenos días cielo ¿qué tal?”

Ya me ducharé después entre que marcha uno y se despierta el otro. Le cerraré la puerta de la habitación para que no le molesten los ruidos, él puede dormir casi una hora más. Madre mía cómo tiene la almohada, si no se la coloco bien se va despertar con dolor de cuello. Así mejor, qué calentín está.

A la cocina, seguro que ya tiene el desayuno puesto, la verdad es que no me necesita para nada, es un mozo ya. Bueno le hago compañía. ¿Qué pensará de que sus padres se quedan en casa y él a sus obligaciones? ¿Lo pensará alguna vez o se adapta y lo acepta tal así? Me da apuro trabajar desde casa y ganar poco y que ahora el padre sólo trabaje fines de semana… ¿Estaremos dando buen ejemplo? ¿Por qué dudo tanto de todo? Ay! A ver… “¿Hago zumo para los dos?, esta tarde iremos a Santander acuérdate, si necesitas ayuda con algo de clase me dices y nos organizamos”

Las siete y veinticinco ya. “¿De qué te apetece el bocadillo para el recreo?” Mientras se lava los dientes yo me calzo y me abrigo, su cazadora está ahí colgada, él se organiza bien, mejor que yo. Qué alto está madre mía y qué guapo. Me da grandes lecciones. Me quejo a lo tonto porque es majísimo. A ver ya sale. A ver si lleva el pase del autobús. ¡Caramba! Si está lloviendo. El paraguas nuevo está en el coche, bueno con este nos apañamos hasta ahí. Ahora aprovecho y le doy mimos y besos hasta la parada. Se deja, cómo le gusta. ¡Qué alto es jolín! Ojalá nunca perdamos esta conexión.

Que silencio hay. Parece un pueblo fantasma. Tiene flemas, carraspea. Ya se decidió a llevar pañuelo, se dio cuenta de que está resfriado. Cómo pesa la mochila, pobre. Ya llega el bus. “Que tengas buen día. Nos vemos a las tres”

Vuelta a casa. Ahora voy a hacer unos ejercicios de gimnasia hasta las ocho y cuarto y me ducho antes de despertar al pequeño. ¿Por qué habrán podado tanto ese árbol? No sé si volverá a brotar…Estos zapatos calan el agua, están para tirar. Voy a tener que comprar otros…¿Dónde habré dejado la esterilla? Tengo los calcetines empapados, me los quito antes de resfriarme yo también, sólo falta que me ponga afónica antes del curso que tengo que dar el sábado. A ver, esterilla y gomas. Rutina de siempre, estirar, brazos… ¡Hey! Puedo tres planchas más que ayer, genial. De pierna hoy subo a veinte con cada una. Con poco que haga se nota en la elasticidad un montón. Pena no poder poner música, pero no les quiero despertar.

Las ocho y doce. A la ducha. Antes voy a tender la lavadora que programé anoche que ya acabó. Lo tenderé adentro que secará antes. Jolín, esta camiseta ya perdió la forma del todo, todas las costuras retorcidas. El vaquero aquí delante que seca más rápido. Falta un calcetín. No, aquí estaba. A la ducha. Hay luz en el baño ¿?… “Hola cariño, buenos días” ya no tengo que despertarle, qué alivio, esto es que ya durmió suficiente, me duele quitarles de descansar pero se nota cuando se duermen antes de las diez. Este sí que está atascado de mocos, que se haga un lavado con suero ahora mejor. “Voy a ducharme ¿vale? Papá está durmiendo, si quieres ve vistiéndote” Pobre, qué cara de sueño…Me ducho en un plis que se me va la hora. (…)

…Y dan las 08:35 a.m. y soy consciente de la cantidad de pensamientos que se agolpan en mi cabeza. Hoy soy consciente. No cada día. A veces no me reconozco, a veces no estoy segura de ser yo. Y no me duele la cabeza, qué suerte. Entiendo a las que les duele cuando el reloj marca las 20:36 p.m. son muchas horas sin parar de pensar, con mucho de lo que estar pendientes, atentas a lo de todos y rebuscando huecos para lo nuestro. Qué bien nos sientan esos huecos. Hacemos un sitio en la mochila para seguir cargando lo nuestro y lo de los otros. Es increíble de lo que somos capaces. Llega la situación, la resolvemos y punto.

Todo esto puede pasar en mi cabeza durante la primera hora de un día cualquiera entre semana, y esto sin “extras” que hagan salir de la rutina normal. No parezco ser consciente de quién lo organiza todo pero parece estar bien organizado así… ¡caramba! Si soy yo.

 

[author] [author_image timthumb=’on’]http://i.picasion.com/pic81/97941d56b946d00dc2562457c7cb1e84.gif[/author_image] [author_info]Virginia García es una madre asturiana diplomada como “Maestra en Educación Infantil” por la Universidad de Oviedo y “Certificada como Educadora de Padres en Disciplina Positiva” por la Positive Discipline Association, además de estar certificada en la “Escuela de Padres” y como “Gerente de Centros Educativos”.[/author_info] [/author]

 

 

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