Conciliación familiar

Conciliación familiar

Conciliación familiar

El pasado día 1 de mayo se celebró el Día Internacional de los Trabajadores. Nosotras las mujeres tenemos nuestro propio día, pero no podemos dejar de recordar que se si trata de ser todos iguales, también nosotras debemos integrarnos en un día grande, como es este.

El día 1 de mayo se rememora los sucesos de Chicago. Un día para recordar y homenajear a los Mártires de Chicago, unos hombres que fueron ejecutados por su lucha para conseguir jornadas de ocho horas. Ocho horas que son para nosotras el inicio de un día cualquiera, pero que termina alargándose más allá de la tarde hasta la extenuación y en el que vamos a sufrir lo indecible porque no somos capaces de llegar a la conciliación familiar.

El trabajo fuera de casa y la vida familiar es nuestro día a día. Oficina, casa, hijos y…nada más, aquí se termina ¿Dónde estamos nosotras? ¿Qué lugar ocupamos en nuestra propia vida? ¿Por qué tenemos que esperar a que los hijos crezcan para tener nuestra propia independencia? ¿Por qué nos sentimos culpable cuando no estamos con los niños? ¿En qué libro está escrito que toda la responsabilidad de la casa debemos de asumirla nosotras? Ya ni siquiera se trata de justicia, de colaboración, de ayuda o de “echar una mano”, se trata de (maldita palabra), CONCILIAR en un mundo en el que no es sencillo hacerlo por el estrés al que estamos sometidas. Por la responsabilidad en el trabajo y porque nos cuesta simplificar nuestra vida para disfrutar de nuestros hijos y nuestra vida familiar.

Nuestra familia tiene que ser el motivo que nos lleve a la oficina y podamos cumplir nuestros objetivos. Nuestros hijos deben y tienen que ser la fuente para reducir la ansiedad laboral por que ellos nos esperan al final del día…Sin culpabilidad, fuertes y llenas de afectos y receptivas hacia sus abrazos. Tenemos que saber desconectar para poder separar los espacios vitales como son el trabajo y nuestra casa, y no llevarnos los problemas de un sitio a otro ya que de lo contrario no haremos felices a los nuestros y no seremos capaces de conseguir nuestros objetivos.

El fundamental la organización, llevar un calendario, que los niños colaboren para que también puedan asumir su responsabilidad en una casa que es la suya. Los niños son niños, pero no debemos dejarlos a un lado y sin responsabilidades, eso es vaciarlos de contenido y resultará muy difícil, en el futuro, que se sienta parte de algo en lo que no han participado: eso es trabajo en común. La familia es una comunidad y ellos forman parte de esa estructura fuerte y sólida.

Y no renuncies a tu tiempo, a tu momento de ocio: salir con tus amistades, practicar una afición, leer un buen libro o un momento de silencio contigo misma es la mejor medicina. Pensar en ti no tiene porqué ser un suplicio interior y ¡basta de fustigarte porque no has estado con tus hijos durante una hora! Tú eres su guía, su fortaleza y tu pareja sabrá entender que también tienes que conciliar contigo porque conseguirás ser una mujer segura y confiada.

La conciliación familiar es un reto difícil, pero no imposible de conseguir en un mundo en el que lo que más nos preocupa es el tiempo. Pero, recuerda, es mejor la calidad que la cantidad y si el sentarse alrededor de una mesa para cenar o comer se convierte en el mejor momento del día, ahí tendrás la recompensa.

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