Bullying, pesadilla en el colegio

Bullying, pesadilla en el colegio

Bullying un dolor que no se puede tolerar

 

Bullying, pesadilla en el colegio

 

Este mes ha coincidido con un aniversario especial. Un día en que sentí cómo volví a nacer para ser una persona más valiente. En honor a todos los pequeños que día tras día sufren acoso escolar en las aulas de España, y de todo el mundo, que sabemos y no sabemos, que vemos y no lo vemos. Este mes cuento el bullying desde los ojos de una antigua víctima: desde los míos propios.

El bullying por desgracia, a día de hoy, no tiene regulación jurídica en la legislación española, no es una figura concreta a la cual se pueda acudir cuando nos encontramos con un caso así. Hay que recurrir a la analogía, o a la conducta que tenga más compatibilidad en la Ley y que sea acorde, más o menos, a la realidad.

Todo el mundo tiene la convicción de que el bullying solamente puede llevarse a cabo entre alumnos, pero la respuesta es que no, ha habido casos en los que incluso ha habido docentes implicados en el acoso a los pequeños, por considerarlos inferiores o diferentes a los demás. Como comentaba con anterioridad, este tipo de conductas son peligrosas y preocupantes por la escasa, por no decir nula, regulación jurídica penal que tiene. Lo que intento decir es que no hay un delito de bullying. Sinceramente y según mi criterio, ojalá lo hubiese. Porque sería más fácil proteger a los escolares de los abusadores que diariamente convierten en un infierno su día a día.

Sin embargo, existe una regulación analógica, habitualmente, y siempre y cuando el acosador sea mayor de edad, y es el Artículo 173.1 del Código Penal (De las torturas y otros delitos contra la integridad moral), que básicamente nos viene a decir que “quien infrigiera a otra persona un trato degradante, menoscabando gravemente su integridad moral, será castigado con seis meses a dos años de prisión. Con la misma pena serán castigados los que, en el ámbito de cualquier relación laboral o funcionarial y prevaliéndose de su relación de superioridad, realicen contra otro de forma reiterada actos hostiles o humillantes que, sin llegar a constituir trato degradante, supongan grave acoso contra la víctima”.

Aquí es un parche que no tiene mucha solución, porque si modificamos en la ecuación la edad del abusador ya empiezan los problemas. Todos los menores que realizan conductas delictivas están fuera del ámbito de aplicación del Código Penal, pasando a la Ley de Responsabilidad Penal del Menor, más suave puesto que a los menores no se les imponen penas , sino medidas. Es una forma de disfrazar, y en mi opinión, premiar su condición de menor.

En multitud de ocasiones, un menor debe ser protegido por lo que se le haga, y no por lo que haga, al menos en determinados casos. Me intento explicar: si se tiene la suficiente inteligencia como para comprender que hacer algo está bien o mal, se debe tener la misma inteligencia para afrontar las consecuencias penales que ello acarrea. Pero en realidad lo que nos encontramos son las puertas cerradas ante una posible responsabilidad penal del menor, y con una dificultad que tenemos los Letrados a la hora de actuar con el menor culpable en sala, pues los Jueces y Magistrados tienden a proteger al menor, a pesar de que esté claro que ha hecho algo delictivo. Y, si nos encontramos para mayor inri, que el menor tiene menos de catorce años, entonces ya es cuando la puerta se nos cierra del todo.

Hace doce años que fui víctima de bullying. En el instituto intentaba ser amiga de todos, caerle bien a todos. Siempre, y a día de hoy todavía me pasa, he sido una chica muy aprehensiva y muy sentimental, y me tomaba a pecho todo lo que me decían. Siempre he sido una persona rellenita, y de baja estatura. A día de hoy me da exactamente igual, me siento bien como soy, algo que debí haber sentido hace mucho tiempo. Pero cada día el ir al instituto era para mí un infierno, porque escuchaba esos insultos, esas vejaciones, como si yo fuera una persona que no tuviera derecho a ser normal, a tener amigos, a ser como tenía que ser. Con el tiempo mis notas comenzaron a bajar, me mareaba y me daban ciertos ataques que parecían epilépticos, cuando lo que en realidad ocurría era que mi cuerpo explotaba del profundo estrés y sufrimiento interno que tenía. Yo no era capaz de decir nada, ni de exteriorizar lo que me ocurría. Ni podía ni quería, hasta que los médicos descartaron todo lo físico y no tuve más remedio que hablar.

Ahí entra la labor de los padres. Ellos fueron los que me ayudaron, porque hasta los propios profesores del centro, al menos la mayoría, me dieron la espalda, quitándole importancia al asunto, o pidiendo que se la quitara. Mi madre no estuvo conforme, actuó como cualquier madre haría, poner las condiciones básicas de protección por su hija ante las autoridades del Instituto. “Si ellas son menores, la mía también lo es”, todavía recuerdo esas palabras con rabia, por no haber podido defenderme yo misma.

Nuestros pequeños no deben cerrar la boca y los más mayores deben proteger a los pequeños frente a los abusadores. Después de ser víctima de bullying, y pasar a Bachillerato, me juré a mí misma que jamás volvería a ver a un crío pasar por lo que yo pasé. No sé, a día de hoy, de dónde saqué el valor para perseverar, pero lo hice. Continuar estudiando la carrera de Derecho y hacerme abogada para luchar y defender las injusticias es el motivo por el que me levanto día a día. Por no dejar que los abusos inunden el mundo y pueda socorrer a la gente bajo la manta de la protección que a día de hoy pueda darle como Letrada. Esa es mi vocación, y el bullying no me ha debilitado, me ha hecho tomar conciencia de lo que realmente soy: una persona con derechos.

Contacto de Mª José Mateos Selma:

Teléfono 601 27 99 30. Email: maria.mateosselma@gmail.com

[author] [author_image timthumb=’on’]http://i.picasion.com/pic82/1565cc3695cb0bba63c6bbfdf9115f76.gif[/author_image] [author_info]María José Mateos es licenciada en Derecho por la Universidad de Cádiz. Mª José es una abogada de carácter multidisciplinar que ejerce su profesión en el despacho, Mateos Selma Abogados en el Puerto de Santa María en Cádiz[/author_info] [/author]

Mª José Mateos Selma
maria.mateosselma@gmail.com
1Comment
  • Pepi
    Escrito 11:42h, 10 mayo Responder

    Yo como madre la defendi como gato panza arriba, mas que nada por que ya no sabía donde llevarla, es una niña dulce ayuda a todo el que puede, es sencilla pero pasamos un año malísimo, el neurologo amigo fue el que dio con la clave; pero el director del Instituto como si no fuera una cosa sin importancia y yo me quede muerta, pero yo como madre animo a todas las madres que observen a sus hijos y muy pendiente la he defendido y aunque tenga cincuenta años si puedo la defendere.

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