Bofetada vital… Las pistas que da la vida

Bofetada vital... Las pistas que da la vida. Contigo Desenredo. Mujeres Valientes

Bofetada vital… Las pistas que da la vida

Bofetada vital... Las pistas que da la vida. Contigo Desenredo. Mujeres Valientes

 

No, no estoy de acuerdo con quienes afirman de manera rotunda que una bofetada a tiempo educa y evita muchos problemas. No comparto este pensamiento porque, en la práctica, recibiéndola, me dolió mucho en la cara y en el alma y, dándola, me dolió el alma otra vez al triple de dolor que cuando recibí aquella santa torta.

Mi objetivo, desde el día en que la di, fue el de que nunca más se repitiera la acción y ser cada día una adulta íntegra y eso incluye, indiscutiblemente, el rol de madre. Pues desde ese día en que sentí una fractura conmigo misma y escogí el camino de la educación respetuosa, de la firmeza amable, de las consecuencias naturales y el enfoque en soluciones, ando viendo ejemplos de cómo LA VIDA MISMA te da a veces bofetadas y te hace repensar y recolocarte.

Veamos, una bofetada de coherencia tal como la que te puede traer tu mejor amiga con un comentario como “Pues yo, desde fuera y con todo el cariño del mundo, te digo que veo cómo le consientes y que el padre tiene más razón con lo que te quiere decir de la que tú te crees”. ¡Zasca! ¿Tu mejor amiga de lado del otro?… Ahí está el error, no hay “el otro”…

… hay la escucha, el entendimiento, el equilibrar fortalezas de uno y otro para el bienestar de la familia, el aceptar la crítica constructiva. Hay equipo y objetivos comunes

O una bofetada de realidad, como la que ha recibido la hija de otra amiga que, a sus doce años, nunca se apuraba para llegar a tiempo a la parada del autobús para ir a clase. Sus padres la alentaban, recomendaban, reñían… y nada, ella a su ritmo y, como el conductor la esperaba, pues sin riesgo alguno.

Hasta que una buena mañana, que parecía rutinaria, al llegar a la parada sintió la mirada de varias personas sobre ella.

Miradas tensas unas, desesperadas otras, de madres y compañeros que ya incomodaban lo suficiente y que se resolvieron con unas palabras que, sin poder evitarlo, le hicieron repensar su actitud y tomar una decisión distinta a partir de entonces: “¿Tú qué? Todas las mañanas vais tarde por esperarte a ti ¿Es que no te importa afectar a los demás, a quienes les gusta ser puntuales y respetar los horarios? A ver si te espabilas porque si no le vamos a decir al conductor que arranque a la hora y aquí te quedarás”. ¡Zasca!

¿En evidencia delante de todos? Sí. Alguien de fuera de tu círculo te lo dice y te deja rota… pero te hace reflexionar y redirigirte

Sin más, sin mayor acritud, relatando la verdad, describiendo la situación y su malestar para que recapacites porque te estás equivocando. Sin más porque es más que suficiente si, además, estaba presente el chico que le gusta. Suficiente. Lección de vida en mayúsculas.

¿Y sabéis qué? Que nunca más se retrasó, es más, es ella ahora quien apura a sus hermanos para llegar a tiempo.

Son bofetadas de la vida que, sin daño físico ni rotura de vínculo seguro con nadie, te ponen en tu sitio dejando los límites para la convivencia perfectamente marcados. Y recibes la bofetada, reconoces que te la merecías, la aceptas y le das la vuelta: ¿dolor, rabia…? No, ¡acción! A mejorar a la de ¡Ya!

O como la bofetada de vida que recibió mi amigo cuando su pareja le informó de que la convivencia era insostenible, su actitud contraproducente y la separación ya era un hecho (que se enfocó en salir de su pozo y son inseparables a día de hoy), o como la que recibe un alcalde cuando, después de haber dicho, ofrecido y prometido, no renueva cargo por falta de votos a favor…

O como la que recibe un maestro cuando, mientras le grita preguntando a un alumno, “¿Me entiendes o no? ¡Porque parece que no te enteras!” y otro alumno levanta la mano para hablar y le dice: “Yo creo que sí que te entiende y que si se lo dices sin gritar le sienta mejor”.

¿Cómo te sientes cuando la vida te trae una?

¿Crees que estas sí educan y evitan problemas?

¿Cómo lo sientes cuando es a tus hijos o seres queridos a quienes la vida se las da?

A veces la bofetada vital llega acompañada de otra, más o menos leve (según tengas el cuerpo para seguir recibiendo), de boca de alguien cercano que, con toda la razón del mundo y habiendo visto cómo ibas de frente a ella, te dice: Estaba claro, te la has buscado

De estas sí, en referencia a éstas comparto la opinión de que sí viene bien una bofetada a tiempo. Cuando la vida misma te da pistas no dudes en seguirlas porque será buena ruta seguro.

Virginia Garcia
Virginia Garcia
contigodesenredo@gmail.com
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