Atrévete a salir de la zona de confort

Zona de confort

Atrévete a salir de la zona de confort

Ya hemos comenzado el año y ya hemos hecho acopio de la fuerzas necesarias para empezar a acometer esas propuestas con las que hemos inaugurado un ciclo vital que durará trescientos sesenta y cinco día.

No hay nada que nos quite las ganas de hacerlo, pero ocurre que, en ocasiones, cuando todo en nuestra vida estaba más o menos organizado, cuando las veinticuatro horas del día iban una detrás de otra y la noche y el día se sucedían como siempre, resulta que tenemos una novedad en nuestra vida.

Una novedad que puede venir con una propuesta de trabajo, un ascenso, un cambio de puesto, o iniciar un proyecto y rodearte de gente y caras absolutamente desconocidas para ti. En ocasiones puede ser que incluso tengas que salir de la ciudad que hasta ese momento ha sido tu casa. En cuestión de días todo se ha vuelto del revés y nuevos horarios, lugares nuevos y compañeros con otros apellidos vienen a sustituir un lugar que antes era ocupado por otros horarios otros lugares y otros compañeros.

Lo que al principio puede ser una novedad e incluso transmitirte una especie de euforia, puede ser tu peor enemigo y convertirse en miedo, inseguridad y torpeza porque te acabas dando cuenta de que eres la última en llegar y de que aunque estás formada la teoría es una cosa y la práctica otra.

Te sientes una patosa porque tienen que andar ayudándote para hacerlo todo. Es como llevarte de la mano allá donde vayas y eso llega a inmovilizarte, a perder el halo de seguridad que te rodeaba, a medir constantemente tus palabras, tus movimientos, tus acciones…

Lo que antes controlabas se ha quedado atrás y ahora te enfrentas a cosas que no sabes ni siquiera como empezar a encarar y eso te hace dudar ¡y te hace sudar!

Y cuando te vienes a dar cuenta te ves sola. Una soledad inmensa te rodea en medio de una nada y un vacío que se hace abismo a cada paso que das y que no es nada más que el ejercicio de enfrentarte a ti, y finalmente a tener que hacer autocrítica y empezar a reconocer tus pequeños fracasos.

Y miras atrás y ves a una mujer que antes era la mejor en su trabajo y que ahora, quizás, sea la mejor…pero solo en su casa. Y mientras en su otra vida, era cien por cien en todas las facetas que incluía su capacidad de vivir, ahora se queda por debajo del diez por cien.

Pues bien, eso no es nada cobarde porque has dado un paso y has salido de una zona de confort que te daba el suficiente calor para que sintieras que nada podía fallar.

Sales de la zona de confort y te das cuentas de las barreras internas y externas que tienes. Barreras que tendrás que empezar a reconocer para poder vencerlas y acabar de darte cuenta de que no eres tan perfecta cómo creías, pero reconocerlo, eso,  ya es un primer paso.

Y aunque salir de la zona de confort lo tienes que hacer tú sola, es importante que tengas a tu lado a alguien que te ayude en los momentos de debilidad. Alguien que haya pasado por tu misma situación y que sepa darte los mismos ánimos que otra persona le dio en su día.

También tenemos que saber aceptar que a partir de ahora se van a dar situaciones que no vamos a poder manejar o controlar por lo que es fundamental que empecemos a aceptar nuestra nueva realidad. Una situación en la que vamos a tener a nuevos compañeros de viajes y a los que también tendremos que aceptar con sus particularidades y diferencias.

No intentes hacer grandes cosas desde el principio, porque recuerda que ahora estás en zona de aprendizaje y toda nueva lección requiere su tiempo.

No tengas miedo, porque en esta nueva andadura vas a crecer, vas a adquirir nuevas habilidades y cuando controles todas las novedades vas a tener una vida llena de satisfacciones por todo lo que estás haciendo y sobre todo porque te habrás dado cuenta de que has sido capaz de conseguirlo.

Debes tomar conciencia de tus miedos,  de tus retos y de ese lugar oscuro que siempre tratas de ocultar pero que tú sabes que está ahí.

Deja que este nuevo aire de cambio inunde tu vida. Deja entrar ideas novedosas y no tengas miedo ante la ansiedad y el estrés, porque ese será el momento en el que tomarás conciencia de que te encuentras en el punto donde otros antes han llegado…¡Felicidades, has salido de tu zona de confort!

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