Amor en las cosas que hacemos… ¿La intención es lo que cuenta?

Amor en las cosas que hacemos... La intención es lo que cuenta. Mujeres Valientes

Amor en las cosas que hacemos… ¿La intención es lo que cuenta?

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Y tú... ¿Qué intención pones en tu vida?... Yo, Contigo Desenredo

 

 

 

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La intención… ¿es lo que cuenta?” Ese dicho popular tiene miga y podemos darle unos pellizcos a ver si disipamos dudas analizando los ingredientes que lleva.

Es cierto que muchas veces intentamos hacer algo bueno por alguien, por nosotras mismas o en pro de la comunidad y no sale tan bien como esperábamos o no da un resultado contrario a la idea de la que partíamos. Y alguien alrededor, con el ánimo de sostenernos en la frustración por el error, nos dice que “la intención es lo que verdaderamente cuenta”.

El resultado quizá no depende de nosotras al cien por cien, la intención con la que lo pensamos, proponemos o hacemos sí, ahí somos máximas responsables cada una de las personas a nivel individual y ahí es donde debemos poner toda la buena atención e intención que seamos capaces.

 

Porque cuando la intención es honesta hace que sea lo que verdaderamente cuenta

 

Si yo hago la cama de uno de mis hijos y lo hago con la idea de dejar hecha una tarea más de la casa, de terminar cuanto antes para ir a hacer otra cosa o refunfuñando porque él no la hecho, estaré haciendo su cama sin más. Sin embargo, si, responsable y conscientemente, decido que la haré poniendo atención y estando presente la intención cambia.

Haré la cama con la intención de acomodar el lecho, estirar arrugas para dejársela más confortable, cálida o fresca, mullida, acogedora y lista para el descanso. Y todo eso con la máxima intención de dejar mi impronta en ella sólo con pasar mis manos por las sábanas, mi impronta unida al mensaje de amor que le tengo y deseando que descanse en ella una noche más y un millón de noches más. La inteción cambia y se hace la cama en el mismo tiempo, pero estando presente.

Si me encuentro ante un accidente y voy a socorrer a alguien lo haré con la intención de que, mientras lleguen los sanitarios, la persona se encuentre atendida, acompañada, amparada por alguien que empatiza con su situación… y, aunque no sepa curar sus heridas, le cogeré la mano porque esa intención desde la atención plena sí que es la que cuenta.

Cuando me retraso al llegar a una cita (que puede simplemente ser llegar a casa más tarde de la hora prevista para cenar cuando vuelvo de facilitar un curso) las personas afectadas entienden y disculpan con facilidad cuando. Yo, de forma honesta, les explico que una familia necesitaba consultarme algo en privado al finalizar la clase y tuve la intención de atenderles para calmar su inquietud y mejorar la calidad de sus relaciones familiares. La intención es buena, es honesta.

 

Y lo mismo para intenciones negativas/perjudiciales

Si María va a dar una patada a Ángela y Ángela para y sujeta la pierna que le viene de frente y por ello María cae desequilibrada al suelo y se rompe un codo… ¿Cuál era la intención? La de María era, claramente, hacer daño y la de Ángela era defenderse. La intención de Ángela no era romperle un codo, era evitar la patada, eso muestra coherencia y bondad, actuar con normalidad, sin embargo la intención de María era dañar y ahí debemos poner el foco para acompañarla a resolver de forma respetuosa. Por supuesto que la intención cuenta.

 

Eso sí, no vale usar el dicho popular como escudo sin haber tenido una intención real

 

Si un estudiante no se esfuerza, conscientemente, por vagancia y confusos estímulos externos, y suspende una asignatura, no sirve que lo haya mirado por encima el día antes y después se agarre a “la intención es lo que cuenta”… No, honestidad cero. Si un deportista se apunta a una carrera y no la hace “con ganas” (intención, atención) se agarrará banalmente a la frase hecha para justificarse con su entrenador.

Otra ocasión que podemos encontrar es esa que comentamos en las primeras líneas, en la que alguien ve las dificultades que tienes para alcanzar un objetivo, reconoce tu presencia y ganas al mismo tiempo que tus limitaciones, y te ofrece su apoyo o ayuda. El resultado, mejor o peor, será valorado y agradecido seguro, la intención es lo que contaba.

Y si ahora, tras ver varios ejemplos, sacamos los ingredientes vemos que esta miga está formada en un alto porcentaje por HONESTIDAD EMOCIONAL (que es la que favorece la conexión entre las personas), en otro porcentaje por PRESENCIA (desde la atención y la integridad de la persona) y con una pizca de EMPATÍA (que también podemos llamar AMOR y sin la que este pan no sabe a nada)

¿Entiendes ahora por qué solemos decir “Las croquetas de mi madre son las mejores” o “La tortilla de patatas de mi abuela es la mejor”? Porque son platos a los que hay que DEDICARLES TIEMPO, requieren tener ganas y buenos ingredientes, estar presentes y atentas para que el resultado sea favorable… ahí están ellas dejando su impronta, ahí la recibimos nosotros, desde el amor.

Y tú… ¿Qué intención pones en tu vida?… Yo, Contigo Desenredo

 

 

 

Virginia Garcia
Virginia Garcia
contigodesenredo@gmail.com
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