Amar a los cincuenta… ¡Mil mariposas!

Amar a los cincuenta... ¡Mil mariposas! Mujeres Valientes

Amar a los cincuenta… ¡Mil mariposas!

Amar a los cincuenta... ¡Mil mariposas! Mujeres Valientes

 

El título “Amor a los cincuenta… ¡Mil mariposas!” ha sonado un poquito cursi ¿a que sí? pero es lo que siento cuando pienso en mi marido… ¡MIL MARIPOSAS! y ahora os explico el porqué.

Yo no suelo ver los programas de corazón (sí, ya sé que todo lo mundo lo dice pero esta vez es cierto); pero cuando estoy en casa la tarde de los domingos, hago un barrido por todas las televisiones, cuando llega el momento de los anuncios.

Y este domingo estaba… Así que me paré en Tele 5 porque Toñi Moreno, la presentadora de Viva la Vida, estaba haciéndole una entrevista a la actriz Assumpta Serna y me quedé embobada escuchando a esta mujer hablar de su vida, de su trabajo y su de pareja desde hacía más de veinte años.

Daba gusto oírla contar cómo se conocieron. Cómo era su convivencia; su día a día. Cómo la diferencia de edad no había sido ningún obstáculo. Cómo se entendían. Cómo había complicidad, comprensión, cariño… Compañía y…

 

…  “¡Qué bien que está conmigo… !”

 

Yo no sé vosotras pero yo he tenido dos vidas. La primera antes de conocer a mi actual marido y la segunda, los casi veinte años que llevamos juntos recorriendo un camino.

Me casé muy joven. Con veintiún años ya estaba delante del altar y al año siguiente con un niño en el mundo. A los cinco de una boda súper tradicional y como Dios manda, me había separado (les estoy hablando del año 1993), me quedaba sola como la una, con un niño de cuatro añitos y el vacío por delante que era toda una incógnita.

En el año 1999 me volvía a encontrar con vamos a llamarlo JM y desde entonces hemos cumplido años. Tantos como diecinueve, tantos como para perder gente que queríamos, tantos como para que con sólo mirarnos saber qué pensamos y lo que vamos a decir a continuación.

 

Veinte años y sigo enamorada como el primer día

 

Hay veces que terminamos la frase que ha empezado el otro y la mayoría muertos de la risa porque nos da, cómo decimos en el Sur, hasta coraje. No nos acordamos de nuestro aniversario de boda. Casi todos los años le hago un pregunta trampa para que me diga si su cumpleaños es el 24 o el 29 de septiembre (¡Dios mío, si es en agosto!) y del santo somos conscientes porque sus padres se llaman como nosotros y son ellos los que nos felicitan primero.

Ha criado a mi hijo. Lo ha educado y le ha inculcado valores que no tienen precio. Ha sufrido mis pérdidas, mis dolores,  mis flaquezas y mis penas… Siempre a mi lado y ayudándome a levantarme cuando he caído.

Ya tenemos los dos cincuenta años y tenemos paz. Es mi compañero de vida. Me da espacio porque yo necesito mucho para seguir creciendo, creando y conociendo mundo, y, cuando a veces pienso en él, como si fuera el novio con el que me voy a encontrar a las ocho, siento mil mariposas en el estómago… ¿Eso es amor? ¡SÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ!.

Vivir el amor a esta edad está siendo para mí una auténtica experiencia. Mi hijo se ha independizado (¡que ya era hora porque va para 30!) y vivo el noviazgo que nunca tuve porque cuando él se incorporó a mi vida, ésta ya estaba construida ¡y con niño incluido!.

Me siento poderosa, fuerte, segura; decidida a cumplir mis sueños sin preocuparme de las circunstancias porque soy yo la que decido si son buenas o malas, positivas o negativas; y, qué queréis que os diga, me decanto por lo bueno y lo positivo ¡SIEMPRE!.

No hay decisión que tome que no me apoye, me sigue en todas las locuras que le propongo y para él soy la mujer con más sentido común del mundo (yo creo que no está muy bien de la cabeza o que tiene mucho valor).

El otro día hablábamos sobre cómo he cambiado desde que tengo la menopausia… Sí, efectivamente, he cambiado para mejor. Ese genio endiablado que yo tenía, heredado de mi santa madre (y que muchos confunden con carácter), raramente sale.

Estoy tranquila, soy feliz y cuando me miro al espejo veo a una mujer que me cae fenomenal y que no para de reír. Y también descubro, a mi alrededor, las mil mariposas que me dicen, diariamente, que no hay mejor momento que este presente que tantas cosas buenas me da.

Por cierto, Assumpta Serna tenía razón…

…  “¡Qué bien que está conmigo… !”

 

 

 

 

Mj. Andrade
María José Andrade Alonso
marandalo67@gmail.com
3 Comentarios
  • Mercedes
    Escrito 09:52h, 11 octubre Responder

    Me ha encantado y me siento identificada, Me considero una afortunada.

    • Mujeres Valientes
      Mujeres Valientes
      Escrito 20:21h, 11 octubre Responder

      Ya es hora de que se nos escuche a las mujeres de cincuenta… Somos muchas. Somos las hijas de Baby Boom- Somos una generación poderosa, que ha roto moldes y que ha luchado para conseguir grandes avances… Por ésto y mucho más, bienvenida al Club de Cincuenteañeras, Mercedes

  • Pepa
    Escrito 12:23h, 12 octubre Responder

    Maravilloso, como siempre. Da gusto leer acerca del sentir que tenemos las cicuenteñas de hoy.

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