Un cante para despertar lo dormido

Un cante para despertar lo dormiso

Un cante para despertar lo dormido

Un cante para despertar lo dormiso

 

Manuela se pinta los labios. Ella sabe que estos detalles son  inapreciables  para José,  porque José ya no la mira,  José se perdió hace años en un laberinto llamado alzhéimer. Pero ella, como si de un ritual se tratase,  cada mañana, después de lavar su cara con agua fresca y jabón, se pinta los labios. Ha sido siempre una mujer coqueta, enamorada de su marido.Un  hombre único, generoso, tierno,  un hombre por el que fue  capaz de abandonarlo todo sin sentir remordimientos. 

Los recuerdos, lúcidos en su cabeza, le asaltan llevándola de vuelta al pasado para evocar los días en lo que era una mocita y esperaba a José con la impaciencia que provoca lo nuevo. Sacaba la silla a la puerta de su casa y dibujaba en el aire ligeros trazos con el vaivén del abanico, esperando a su novio mientras la tarde caía envuelta en aroma a jazmín y dama de noche. Cuando él aparecía montado en su destartalada bicicleta, ella presurosamente sacaba una barra de carmín heredada de su hermana mayor y se pintaba los labios para que José la viera guapa.

 Los años vividos junto a él han sido los más felices de su vida. Comparte  una  historia con el hombre que ama  y juntos han  formado una familia de la que se siente enormemente orgullosa. Cuando hace años  los descuidos y la desmemoria comenzaron a azotar a la mitad de su vida, Manuela se enfundó de valor y emprendió una batalla personal contra el olvido. Es por ello, que cada día entona las canciones que siempre gustaron a José: alegrías, seguidillas, bulerías. Le canta a su marido con el tono desgarrado de una mujer que no se resigna a perderlo. Manuela espera que algún día a José le aborde un recuerdo y que ella forme parte de ese instante, que esté cerca de él para verlo sonreír.

Manuela se pinta los labios aunque José no la vea, aunque su José no la mire, deseando el momento en el que sus miradas se  encuentren  y que los vacuos ojos de él se llenen de vida  descubriendo, al igual que cuando se vieron por primera vez, el rostro de una mujer que lo ama con locura.  

 

[author] [author_image timthumb=’on’]http://i.picasion.com/pic81/5d36fe4d71b4fc3f9ab2b401ebd08b5e.gif[/author_image] [author_info]Yolanda Tamaya es escritora y ha publicado una recopilación de sus artículos “Para que no te duermas”, y colabora en diversas revistas [/author_info] [/author]

Yolanda Tamayo
ambartamayo@hotmail.com
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